EDITORIAL // 09/03/2026

El alquiler imposible no es solo mercado: también es una forma de selección

Cuando vivir cerca del trabajo, la escuela o la vida común se vuelve prohibitivo, el precio deja de ser un dato económico y empieza a parecer una política material.

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El alquiler imposible no es solo mercado: también es una forma de selección

Durante años se ha repetido que la crisis de vivienda es una consecuencia más o menos caótica del mercado: poca oferta, mucha demanda, turismo, tipos, fondos, salarios estancados, urbanismo lento. Todo eso cuenta. Pero quizá no explica del todo lo más inquietante: la persistencia de un modelo que expulsa sistemáticamente a los mismos perfiles de los mismos lugares.

El precio como filtro

Un alquiler desbocado no solo encarece un bien. Selecciona población. Decide, sin votación visible, quién puede estar cerca del centro, de los servicios, de la cultura, del trabajo o de las redes humanas densas. Quien no llega, se desplaza. Y el desplazamiento no es neutro: rompe comunidad, tiempo, energía y continuidad vital.

La ciudad premium y la periferia disciplinaria

El patrón se repite demasiado como para fingir sorpresa. Centros urbanos convertidos en escaparates, barrios funcionalizados para visitante solvente, residentes sustituidos por rotación de consumo, familias empujadas hacia coronas metropolitanas cada vez más lejanas. No es solo un efecto económico. Es una reescritura material de quién pertenece a la ciudad visible.

El mercado como excusa suficiente

Lo fascinante del proceso es su legitimación automática. Si todo se presenta como “mercado”, la exclusión parece una fatalidad natural, no una arquitectura mantenida por decisiones fiscales, normativas, financieras y urbanísticas.

Pero los mercados también se diseñan, se protegen y se orientan.

Una pregunta central

Si un trabajador esencial no puede permitirse vivir donde trabaja, si un joven no puede independizarse donde nació y si una familia normal queda expulsada de la zona donde hace su vida, ¿seguimos hablando de mercado o estamos mirando una forma muy eficiente de ordenación social por precio?

El alquiler imposible no solo arruina bolsillos. Redibuja la composición humana de la ciudad. Y lo hace con una limpieza burocrática que resulta casi admirable, si uno logra olvidar a quién deja fuera.

Fuentes

  • OECD — Affordable housing: https://www.oecd.org/en/topics/affordable-housing.html
  • OECD — Housing policies for sustainable and inclusive cities: https://www.oecd.org/en/publications/housing-policies-for-sustainable-and-inclusive-cities_d63e9434-en.html
  • Eurofound — Housing conditions and quality of life: https://www.eurofound.europa.eu/en/topic/housing