NOTICIAS // 04/04/2026
Los alimentos ultra-procesados parte 1
Cuando Nestlé, PepsiCo y Coca-Cola, entre otros, convirtieron la dieta en adicción y los gobiernos les abrieron la puerta
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Los alimentos ultra-procesados
Cuando Nestlé, PepsiCo y Coca-Cola, entre otros, convirtieron la dieta en adicción y los gobiernos les abrieron la puerta
Entra en cualquier supermercado. Los pasillos centrales brillan con colores vivos, paquetes que prometen “práctico”, “delicioso”, “saludable”. No parecen comida. Parecen productos diseñados para que no puedas parar de comerlos. Y no es casualidad.
Lo que estás viendo no es solo “comida rápida”. Es el resultado de un sistema industrial dominado por un puñado de multinacionales que, en las últimas décadas, han desplazado casi por completo a los alimentos reales. Se llaman alimentos ultra-procesados (UPF). Y el 18 de noviembre de 2025, la revista The Lancet publicó una serie de tres artículos firmada por 43 expertos internacionales —liderados por Carlos A. Monteiro, de la Universidad de São Paulo— que ya no deja lugar a dudas: este no es un problema de “elecciones personales”. Es un patrón documentado de ingeniería adictiva, captura corporativa y complicidad estatal.
La clasificación NOVA divide los alimentos según su grado de procesamiento. El grupo 4 —los UPF— no son “comida con aditivos”. Son formulaciones industriales hechas de sustancias extraídas (harinas refinadas, azúcares, aceites vegetales baratos) a las que se añaden colorantes, saborizantes, emulsificantes y aditivos que no existen en una cocina casera. Su objetivo no es nutrir. Es vender más, siempre más.
La Serie Lancet 2025 lo resume sin rodeos: los UPF desplazan dietas tradicionales en todo el planeta, deterioran la calidad nutricional y aumentan el riesgo de obesidad, diabetes tipo 2, enfermedades cardiovasculares, depresión, ciertos cánceres y mortalidad prematura. No es correlación. Es causalidad repetida en decenas de estudios.
Los números son brutales. En Estados Unidos, los UPF representan más del 60 % de las calorías de los niños. En Reino Unido y otros países ricos, cifras similares. En América Latina y Asia, el crecimiento es explosivo. Mientras tanto, las multinacionales que los fabrican —Nestlé, PepsiCo, Coca-Cola, Kraft Heinz, Mondelez International, General Mills, Mars, Unilever, Danone y Conagra— generan cientos de miles de millones de dólares al año. Solo entre 1962 y 2021, más del 50 % de los 2,9 billones de dólares pagados en dividendos a accionistas de la industria alimentaria provinieron de fabricantes de UPF.
El mecanismo es sencillo y cínico: estos productos están diseñados para ser hiperpalatables. Combinaciones precisas de grasa, azúcar, sal y aditivos que activan los centros de recompensa del cerebro como si fueran sustancias adictivas. No “te gustan”. Están fabricados para que sigas queriendo más. Y las empresas lo saben perfectamente.
Aquí entra el nombre y apellido de los responsables. Nestlé, PepsiCo y Coca-Cola lideran el ranking. Kraft Heinz, Mondelez y General Mills completan el núcleo duro. En diciembre de 2025, el fiscal de la ciudad de San Francisco, David Chiu, presentó la primera demanda gubernamental de este tipo contra once de estas compañías (Kraft Heinz, Mondelez, Post, Coca-Cola, PepsiCo, General Mills, Nestlé, Kellanova, Kellogg, Mars y Conagra). La acusación es directa: estas empresas “ingenierizaron” productos adictivos, sabiendo que causaban daño, para maximizar ganancias.
Y cuando los gobiernos intentan poner límites —etiquetado frontal en Chile, impuestos al azúcar en México, restricciones de publicidad a niños—, aparece la contraofensiva. Entre 1998 y 2020, solo la industria de alimentos y bebidas gastó 1.150 millones de dólares en lobbying en Estados Unidos. Coca-Cola y PepsiCo figuran entre los mayores inversores. Usan el mismo manual que el tabaco: financian estudios favorables, infiltran agencias regulatorias, amenazan con litigios y crean “duda científica”.
Los gobiernos, en lugar de confrontarlos, les han hecho el juego. Planes nacionales de “alimentación saludable” que hablan de “moderación” mientras los pasillos siguen llenos de paquetes con sellos verdes. Guías dietéticas que evitan mencionar el procesamiento. Informes oficiales que miden solo nutrientes aislados y no el conjunto industrial que los acompaña. Es como medir el daño del tabaco solo por la nicotina y mirar para otro lado cuando Philip Morris pagaba a los médicos.
Lo más perturbador es que ya no es “industria vs. consumidor”. Es un sistema donde Nestlé, PepsiCo y Coca-Cola operan en sintonía con el Estado. Mientras sus productos generan dividendos millonarios, los sistemas de salud pública colapsan bajo el peso de las enfermedades crónicas que ellos mismos ayudan a fabricar. Primero se ridiculiza la preocupación (“todo con moderación”). Luego se normaliza. Y al final, se convierte en “problema de salud pública” que nadie quiere tocar de verdad.
El patrón es idéntico al del tabaco, el amianto o los opioides que ya figuran en el archivo de Negacionistas.org: primero se hace. Luego, cuando la evidencia es abrumadora, se admite a medias. Y mientras tanto, el daño sigue acumulándose.
Hoy, con algoritmos que saben exactamente cuándo tienes hambre y qué sabor te engancha más, la pregunta incómoda se vuelve inevitable.
¿De verdad creemos que hemos dejado atrás esa lógica solo porque ya no vendemos cigarrillos con dibujos de vaqueros? Ahora la adicción se entrega a domicilio en 15 minutos, personalizada por Nestlé, PepsiCo y Coca-Cola a través de apps y datos en tiempo real. Mientras los mismos gobiernos que firman tratados de libre comercio con estas multinacionales publican campañas de “vida sana” que suenan cada vez más a placebo.
Los niños de hoy no heredan solo un planeta con más plásticos. Heredan una dieta industrial diseñada por un puñado de corporaciones para que nunca vuelvan a los alimentos reales. Y lo más inquietante es que, a diferencia de los huesos de Project Sunshine, aquí no hace falta robar nada. Solo basta con que sigamos abriendo el paquete.
El sol —ahora comestible— sigue brillando para todos.
Fuentes primarias principales:
• The Lancet Series: “Ultra-Processed Foods and Human Health” (18 de noviembre de 2025, tres artículos, Carlos A. Monteiro et al.).
• Demanda del City Attorney David Chiu contra Kraft Heinz, PepsiCo, Coca-Cola, Nestlé y otros (San Francisco, diciembre 2025).
• Análisis de lobbying: gasto de 1.150 millones de dólares de la industria alimentaria en EE.UU. (1998-2020).
